Las adicciones y el consumismo

Comencemos por considerar algunas características de las adicciones: Consisten en comportamientos que se repiten una y otra vez. Generan algún tipo de placer. Aunque generen placer, también son causa de sufrimiento para el adicto. Son comportamientos a los que es difícil poner límite. El sujeto quisiera no realizarlos más, pero siente que no puede parar. Si en las adicciones hay dificultad de poner límite, quiere decir que hay un desborde, una exageración. Por ejemplo: hay demasiada droga en la toxicomanía, desmesura de comida en la bulimia, exceso de nada en la anorexia; lo indetenible en la ludopatía, la permanente conexión a las redes en la ciberadicción. Vivimos en una época en la que predominan los excesos, continuamente se invita a tener objetos, a comprarlos, tirarlos, a usarlos sin cuidado. Entonces se compra con facilidad, y con la misma facilidad se derrocha. La cantidad de información visual y auditiva que recibimos va más allá de nuestra capacidad de asimilación. Se habla demasiado, sin importar los efectos de las palabras; se vive de manera automática. Nuestra civilización, al promover continuamente el consumo (bien sea de información, de alimentos, de drogas, de licor, etc.), promueve las adicciones con sus excesos. Sin embargo, la incidencia de la civilización no exime de responsabilidad al sujeto, quien ha elegido su adicción y es responsable de ella, aunque dicha elección la haya realizado sin darse cuenta, de manera inconsciente. Ahora, si ha sido capaz de elegir, ¿por qué no sería capaz de analizar su situación? Un proceso psicoterapéutico puede servir de apoyo para este análisis.
El surrealismo y los sueños

El surrealismo es una corriente del arte que quiere estar por encima del realismo. De manera que los surrealistas construyen imágenes que no necesariamente coinciden con la realidad y que muestran una dimensión humana inconsciente, donde suelen fundirse elementos imaginarios con elementos de la realidad. Los surrealistas utilizan un lenguaje similar al de los sueños, como una expresión automática del pensamiento, así que este lenguaje lo utilizan pintores, escritores, escultores, entre otros artistas. Como en el arte surrealista, en los sueños también se funden la imaginación y la realidad. De allí que muchos sueños sean absurdos y que en ellos no prime el tiempo cronológico que rige nuestra vigilia. Cada sueño de un ser humano es como la hoja de un árbol; en la hoja está condensada la información del árbol y en el sueño está condensada información del inconsciente del soñador, así que el análisis del sueño puede revelar algunas claves de la forma en que ese sujeto piensa y del cómo ha estructurado su psiquismo. Analizar los sueños, desde el método psicoanalítico es una forma de explorar y tratar lo psíquico, de podernos acercar con curiosidad a las expresiones de nuestro pensamiento inconsciente.
El diagnóstico TDAH en niños y niñas
El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales abrevia con las siglas TDAH el Trastorno con Déficit de Atención con Hiperactividad. Suele diagnosticarse en niños que no sostienen por mucho tiempo la atención en algo y en los que predomina una inquietud corporal. Es conveniente tener en cuenta que quienes hablan de desatención son los adultos, cuando el niño no atiende a lo que ellos consideran importante. Pero quizás, el niño atiende a lo que es importante para él, aunque no sostenga la atención en ello durante un tiempo prolongado. El afán de atender a una cosa e inmediatamente a otra o el hecho de moverse continuamente pueden ser formas de expresar una angustia vivida de manera pasiva. Esto es: hay un malestar interior que se expresa a través del exceso de actividad. La hiperactividad manifiesta algo problemático para el niño y que está intentando elaborar, puede tener relación con su forma de interpretar los estímulos que le vienen de afuera, por ejemplo algunos niños se sienten invadidos cuando se les hacen exigencias, al ser mirados o al escuchar determinados sonidos; la hiperactividad también se puede relacionar con un problema familiar, escolar, entre otros. A este movimiento excesivo es difícil ponerle freno, cuando el infante está inmerso en una sociedad donde abundan los estímulos y objetos de todo tipo, esto hace más difícil aquietarse. El diagnóstico de TDAH puede orientar a padres, terapeutas y educadores frente al caso. También orienta la escucha que le prestemos al niño, para saber cómo percibe lo que le ocurre y para ayudarlo a expresar el malestar y a elaborarlo; allí la palabra y el arte son herramientas útiles.
¿Cómo ayudar a un niño ansioso?

Para brindarle un acompañamiento adecuado a un niño con ansiedad, es conveniente identificar lo siguiente: 1. Cómo se manifiesta su ansiedad. 2. En qué momento se presenta. 3. Cuáles son las causas de su ansiedad. Estas causas suelen ser inconscientes. La ansiedad se presenta como una experiencia intensa que muchas veces los niños no saben nombrar; pero que es manifestada a través de comportamientos inhabituales. Es una forma de angustia. En un proceso psicológico, se facilita que el niño exprese lo que siente a través del juego, el dibujo, el trabajo con plastilina u otros materiales. Quien orienta el proceso acompaña y apoya las elaboraciones del niño. No se trata de transmitirle información, sino de ayudarlo a reconocer sus emociones y a aprender a manejarse en ellas. Así que ayudar a un niño ansioso es acompañarlo en el conocimiento de sí mismo.
Mi hijo no saluda…

Para algunas personas, saludar no es fácil, ya que puede resultarles muy exigente emocionalmente. En nuestra cotidianidad, el saludo es una forma de reconocer la presencia de las otras personas. Por ejemplo, saludar un vecino es una manera de decirle: “Sé que estás ahí. Existes”. También, cuando alguien nos saluda, sabemos que advirtió nuestra presencia. Las formas de saludo normalmente incluyen hablar, mirar, tocar el hombro, dar la mano, abrazar y gesticular con las manos, la cara y los ojos. Con estas acciones se establece un contacto con el cuerpo del otro, que puede ser manual, visual o vocal. Esto, que parece tan sencillo para algunas personas, resulta para otras emocionalmente muy exigente. Por esto, antes de exigirle a su niño que salude, es conveniente cerciorarse de que sus condiciones personales le permiten hacerlo y de que saludar no lo afecta negativamente. Es importante indagar si el niño con dificultades para saludar se encuentra en algún punto del espectro autista. Ahora, a través de un tratamiento orientado por el psicoanálisis, es posible reconocer la disposición psíquica del niño y acompañarlo en la construcción de estrategias para que se vincule a otros de manera tranquila, sin que predomine la angustia.
Elaborar un duelo

Un duelo es la reacción ante la pérdida de algo amado, que puede ser la de alguien de nuestros afectos, un trabajo, un objeto, un proyecto, etc. Por lo general, se manifiesta mediante sentimientos de añoranza, la depresión, la disminución del interés por el mundo exterior o la incapacidad para sustituir lo que se perdió, especie de inhibición en la cual la energía se va por el agujero negro de la pérdida y no se eligen otros elementos o personas que renueven el sentido de la vida. El duelo es un estado que puede ser transitado y elaborado, para lo que es necesario identificar aquello que se perdió y cómo su presencia ayudaba a sostener la propia existencia, ya que gran parte del dolor se debe a que con la pérdida hay algo de sí mismo que también se pierde. Un proceso psicológico puede ayudar a elaborar duelos; hay que comenzar por nombrar lo que se siente e identificar conexiones entre la pérdida y otras dimensiones de la propia vida.