Atención a niños
Crecer es aprender a vivir con otros
y también reconocer lo individual, lo más singular de sí mismo. El proceso de crecimiento implica resolver dificultades, a veces situaciones traumáticas que generan síntomas psíquicos.
Los síntomas pueden ser algo problemático para las personas y su entorno. Cuando ellos se presentan en un niño, es conveniente escucharlo de manera profesional y hacer un acompañamiento adecuado, lo cual le facilitará procesar el conflicto.
En el trabajo psicológico con niños, se utilizan el juego y el lenguaje como instrumentos que facilitan la expresión y la elaboración del conflicto, de manera que el niño se sienta mejor y esto derive en su capacidad para orientarse en actividades de su gusto, también en el establecimiento de unas relaciones sociales que no lo mortifiquen y que, en cambio, le aporten bienestar.
Los comportamientos sintomáticos en los niños se pueden presentar de las siguientes formas:
Dificultad en el reconocimiento de límites y normas.
Dificultad en el control de esfínteres.
Depresión, ideaciones suicidas e intentos de suicidio.
Fobias.
Trastornos de sueño.
Alucinaciones.
Trastornos de la alimentación.
Dificultades relacionadas con su elección de género.
Dificultades para la socialización y la comunicación.
Adicción a aparatos tecnológicos.
Prevalencia de comportamientos sexualizados.
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).