Atención a personas con autismo
La palabra autismo remite a un repliegue sobre sí mismo y a la dificultad para salir del mundo interior.
La gama de síntomas del autismo es amplia; por eso, se diagnostica como “espectro del autismo”. Y cada vez se hace más visible la atención a esta población por parte de los servicios de salud, las instituciones educativas y las familias. La mayoría de los sujetos con autismo presentan:
Una extrema sensibilidad.
Comportamientos estereotipados (algunos no soportan cambios en la alimentación, en la ubicación de los objetos, en los recorridos que hacen, entre otros).
Suelen evitar el contacto visual y tienen escasa expresión facial.
Dificultades para expresar sus emociones.
Dificultades para comunicarse y socializar.
Episodios de movimientos repetitivos.
Los autistas también suelen desarrollar habilidades específicas, llamadas “islotes de competencias”, que consisten en fortalezas para profundizar en ciertos temas; por ejemplo algunos son hábiles para el trabajo con imágenes, otros para las matemáticas, etc.
El apoyo psicológico a estas personas sirve para:
Escucharlos en su singularidad y estimularlos en sus potencialidades, sin exigirles imposibles.
Ayudarles a manejar su angustia.
Acompañarlos en la generación de estrategias que les permitan relacionarse con otros y desempeñarse con tranquilidad en una actividad de su gusto.
Facilitar que adquieran un sentimiento de sí mismos suficiente para afirmar su voluntad y relacionarse con otros sin sentirse amenazados.
Dar paso a sus invenciones y cultivar sus habilidades específicas o islotes de competencias.